Manuscrito de sumisa

Toda sumisa de gran belleza interior, toda alma de sumisa está por encima del tiempo que vive y siente porque nunca muere su interior que siempre la acompaña aunque lleve invisible el collar que anhela y suspira en vida antes de entregarse, y esto es una cuestión muy importante: Cada sumisa lleva en sí misma los sentidos y los sentimientos de aquello que ansía por dar y complacer, que habitan y son parte de su corazón y sentir. Y es aquí donde el Señor candidato a ser su Amo tiene que conocer mediante esa química a la sumisa y olvidarla como mujer físicamente para adentrarse en ese mundo de su interior que siente, sufre, quiere y padece su alma de sumisa para que mediante esa simbiosis mágica de D/s el Señor va pidiendo lo que la sumisa va complaciendo tanto a su Señor como al interior fervoroso de su espíritu de sumisa y así alcanzar esa fusión entre Amo-sumisa.

El secreto de una sumisa está en saberla llegar con palabras y saberla llenar con sentidos, los mismos que harán renacer y florecer aquello que siente verdaderamente y así satisfacerla y complacerla aunque todo lo esencial para dominarla está en su mente y llegar hasta ella por esos caminos bien es incierto a base de la palabra y la paciencia.

La sumisa nunca se ha dejado amaestrar en un principio pues a sus veinte años es una edad de dudas, a los treinta de decisiones, a los cuarenta de realidades que se hacen ideas claras a los cincuenta y por lo tanto para cada tiempo de la sumisa hay que investigar, buscar, pensar y descubrir sus secretos a partir de un sentimiento casi místico y casi inalcanzable si no se llega a entender ni a comprender a la sumisa y esto a pesar de los fracasos o los desprecios rebeldes en su búsqueda debe de ser un complemento de motivación aún más intenso para el Señor.

Conozco, sé y existe ese sentimiento de gran injusticia y que roza casi la insensatez de no saber apreciar a la sumisa en su valor como mujer entregada y sometida para complacer a un Señor y ese mismo sentimiento se desvanece en el interior de la sumisa porque muchas son completamente olvidadas por problemas personales, sociales o familiares y por ello son condenadas en la distancia donde esperan náufragas en una isla, simplemente, el gesto amable que las entienda o el tacto delicado de una conversación que las comprenda o, solamente, las letras de estas palabras escritas en un papel y echadas al mar dentro de una botella...

La sumisa no puede vivir sin ser entregada ya que es tan esencial a ella que nace con esa sumisión de quererse dar y complacer en la medida desmedida que el Señor sacie y complemente ese vacío que tiene por dentro la sumisa con el preciso, correcto, técnico y exacto trato en cada momento para que después se entregue ciegamente sin miedos ya que todo el trabajo de saberla llenar y saberla llegar a su corazón estará prácticamente hecho y el sueño de querer estar arrodillada a los pies de su Amo, donde con los ojos vendados queda el silencio alrededor, donde queda esa excitación de la sumisa cuando escuchando los latidos de su corazón y agudizando el oído para oír la respiración de su Amo oliendo al Hombre que la observa en su plenitud sumisa cuando la toca y la acaricia siente el roce del látigo en su piel desnuda y el no saber cuándo estallará el chasquido en sus nalgas siendo esto su más ferviente deseo.

Si existe la liberación espiritual de la sumisa en el nirvana, ese estado de paz y quietud elevará el karma de la consciencia de todas las sensaciones que recorren el cuerpo de la sumisa en los campos magnéticos de los chakrás y a la vez dejará su mente que abra la puerta tridimensional que la conduzca a la levitación del subspace.

Si la sumisa no complace no sirve y si no sirve no vale y como tal tiene que ser desechada e invitada a colgar el traje de sumisa y con esto, pues, condenada a divagar eternamente perdida en un mundo de vainilla.


(El “Manuscrito de sumisa” es autógrafo de siete años y biógrafo de 24/7 recopilado en 47 folios aunque no está sacado a la luz y reposa en la biblioteca del Episcopado de la ciudad de Zaragoza)

En DisciplinaChina por [Rey]