De la Responsabilidad compartida


Nunca había tratado este tema en mi blog, porque suponía que era algo tan obvio que no merecía la pena hablar de ello. Pero a veces me sorprendo cuando escucho y leo historias sobre sumisos que se han entregado a una persona y ésta ha abusado de esa entrega y obediencia de forma terrible.
Quede dicho que no sé si esas historias son verdad o no, habrá de todo, porque gente malintencionada y abusona hay por todas partes, y nosotros no estamos a salvo de eso.

Bien, yo entiendo perfectamente el vínculo tan fuerte que puede llegar a haber entre un sumiso y su dominante, porque yo misma lo he sentido. He sentido a sumisos en mis manos cuya entrega me ha hecho vibrar. Y como persona sensata que soy, he intentado cuidar de ellos en la medida de mis posibilidades y trato de que nada malo les pase.
Pero soy una persona, y me puedo equivocar. Aún con toda la buena intención del mundo, puedo errar y hacer daño a ese sumiso que se da a mí. Porque no todos los días estoy igual, porque algo se me puede pasar por alto, por lo que sea... Es decir, ni yo, con todos mis deseos de proteger, soy infalible.

¿Qué duda cabe de que un Amo debe proteger a su sumiso y cuidar de él? Ninguna. Siempre se ha dicho que el sumiso tiene que tener cuidado y elegir con cabeza a quien se entrega. Que no lo haga a la ligera, que se conozcan bien antes... Que hay muchas mayúsculas y pocos dominantes que entiendan el compromiso que requiere una relación de este tipo, que son muchos los que se acercan pensando en sexo fácil y pocos los que de verdad son conscientes de sus responsabilidades.

Bien, ese sumiso ya ha elegido. Y por lo que sea el dominante no se porta como debe... ¿un sumiso acaso no sabe discernir? Si su Amo es un impresentable ¿va a acabar de victima? ¿no sabe decir NO?
Si tu Amo te engaña, si no lo tienes claro, si ves que algo no encaja ¡cuida de ti mismo!, porque es probable que te hayas dado a una persona que no lo merece. Tu seguridad también depende de ti. No puedes acabar siendo una víctima, hay que saber reaccionar, saber dejar una relación que no te conviene.

Yo creo que todos, dominantes y sumisos, tenemos la responsabilidad de que nuestras relaciones salgan bien. Podemos hacerlo. Y si nos equivocamos, pues a rectificar. Nadie tiene derecho a jugar con nosotros, con nuestra integridad ni física ni psicológica.

Los sumisos tienen la libertad de decidir a quienes se dan. Y una vez entregados tienen derecho a cortar en cuanto crean que esa persona no es la adecuada, antes de que la cosa vaya a mayores.

Claudie