De conocerse uno mismo... vs autoengañarse

Es algo difícil ¿verdad? eso me decía mi mejor amigo esta misma mañana. Bueno, no es fácil, pero hay que hacerlo, hay que trabajarlo.
Dejaré a un lado el Ello, Yo y Superyo del psicoanálisis y me centraré en una visión más prosaica, más "casera" del tema y lo aplicaré a la Ds, que es de lo que se trata aquí.

Creo IMPRESCINDIBLE conocerte a ti mismo antes de empezar a buscar nada ni nadie, y ¿por qué? Pues porque sin saber qué eres, qué te gusta y qué puedes de verdad ofrecer ¿qué puedes buscar?. Pues lo único sería dar palos de ciego hasta que ¡por fin! tengas la suerte de tropezar con algo que te llene... si es que llega el día en el que tienes esa suerte. Y habrás dejado tras de ti un reguero de intentos fallidos, de decepciones, de personas heridas, de sinsabores y demás.

Hay quien dice que no lo saben porque no tienen experiencia. Vale, vale, experimentar las cosas es bastante necesario para confirmar que algo va con nosotros. Pero la palabra clave es esa, confirmar. Vivirlo nos puede dar la seguridad de que nos gusta o no, de plenitud o vacío. Pero no tener experiencia no puede ser una excusa para no buscarnos a nosotros mismos.

Cuando empecé en el BDSM sólo sabía que era dominante, porque en mis fantasías siempre era dominante, porque me excitaba (y no solo sexualmente), porque iba más con mi carácter. Pero en realidad poco más... Comencé a experimentar muy pronto; el método era el de "prueba y error". Jaja, ¡qué de palos me llevé! y supongo que también di. Nunca conseguía que el bdsm me llenara y no entendía por qué, si yo era dominante y ellos sumisos... ¿cuál era el problema?. Pues os lo voy a decir: no me había parado a pensar cómo era yo, qué necesitaba y qué estaba (de verdad, sin autoengaños) dispuesta a dar.

En una racha de esas malas por las que todos pasamos, quizá más mala de lo habitual, me paré en seco. Pensé en qué era lo que necesitaba. Eché la vista atrás, reflexioné mucho. Aprendí a distinguir entre lo que eran fantasías (que como fantasías estaban genial) de lo que realmente quería vivir. Pensé en todo lo que quería ofrecer a esa persona que estuviera conmigo y luego me pregunté si lo consideraba viable, o si estaba exagerando. Y una vez que tenía las ideas claras (pero de verdad, nada de ir de boquilla), que sabía lo que quería, lo que necesitaba, lo que estaba dispuesta a dar, entonces reaparecí. Pero consciente de que conocerse a uno mismo es un camino que debemos recorrer toda la vida, porque todos tenemos partes ocultas, tenemos que enfrentarnos a situaciones nuevas en las que a lo mejor no sabemos como reaccionaríamos y sobre todo, todos evolucionamos.

Y ahora llego al meollo del tema. En el bdsm hay tantas necesidades como personas componemos la comunidad. Desde los que se lo toman como un simple juego sexual (a los que personalmente creo que debemos respetar todos un poco más, incluida yo), hasta los que lo tenemos como forma de entender las relaciones o forma de vida. Hay docenas de peldaños entre una cosa y otra. Y no creo que ninguna, por sí misma, es buena o mala. Pero tienes que saber cual es la tuya, para buscar a alguien que sea afín a tu modo de verlo.

Si te autoengañas diciendo que eres un sumiso o dominante "a tiempo completo" cuando en realidad lo que puedes ofrecer son juegos de rol bdsm en plan morboso (y lo demás dejarlo para las fantasías), pues nunca vas a estar satisfecho. Porque en cuanto des con una relación de las de a tiempo completo, te vas a rajar, vas a desaparecer, vas a mentir o poner excusas, te vas a sentir mal y /o vas a hacer daño a otra persona...

No hay nada malo en buscar un bdsm sexual, hay muchas personas que así lo hacen. Pero sé franco, primero contigo mismo y luego con los demás. ¿Puedes y quieres dar algo más? ¿o dejarlo ahí?

Hay quien sólo se atreve a fantasear con todo esto y no dar el paso al real. No pasa nada. Nadie te va a obligar a hacerlo, y hay mucha gente que busca relaciones epistolares, chatear o compartir esas fantasías de alguna manera, sin pasar a mayores. Pero no te engañes diciéndote y diciendo a los demás que buscas real cuando nunca vas a dar el paso, porque no es necesario mentir a quién sí quiere para poder compartir las fantasías.

Vamos, volviendo al refranero popular, siempre hay un roto para un descosido. Pero primero averigua quien eres.

Autora: DamaAlone
de su blog "La última cereza"