¿Se puede disfrutar del dolor?


"Ni tampoco hay alguien que ama o procura o desea obtener el dolor por sí mismo, porque es dolor, sino porque ocurren circunstancias en las cuales el esfuerzo y el dolor le pueden significar grandes placeres" de "Finibus Bonorum et Malorum" (Los extremos del bien y del mal) Cicerón, 45 AC.

Aún 2000 años después de que Cicerón lo explicara, esta es la pregunta básica que desconcierta a los otros acerca de nuestros juegos. Esta es la razón por la cual las nalgadas eróticas son vistas como una perversión. El dolor es malo. La gente normal no disfruta el dolor. ¿como puede Ud. disfrutarlo?
El padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, quien no leyó a Cicerón, dice en “El problema económico del masoquismo” (1924) que:
“La existencia de una tendencia masoquista en la vida instintiva de los seres humanos puede ser correctamente descripta como misteriosa desde el punto de vista económico. Pues si los procesos mentales son gobernados por el principio del placer de modo tal que su principal objetivo es evitar el desplacer y la obtención del placer, el masoquismo es incomprensible. Si el sufrimiento y el desplacer pueden no ser simplemente advertencias, sino, en realidad, objetivos, el principio del placer es paralizado – es como si el vigía de nuestra vida mental fuera colocado fuera de acción por una droga”

El dolor es, en principio, desagradable. Tiene que serlo, ya que es un mecanismo desarrollado para advertir del peligro, y para producir un alejamiento del organismo de la fuente de ese peligro. Como nos enseñaron en la escuela, si uno pone inadvertidamente la mano cerca del fuego, el dolor de la quemadura hace que uno la retire y evite un daño mayor.

*Pregunta: Entonces, ¿como puede una persona normal aceptar que le produzcan dolor y hasta encontrarlo excitante, como pasa en los juegos de BDSM?
*Respuesta: nadie disfruta el dolor por el dolor en sí, ni lo busca por placer, pero...
Vamos a estudiar la bioquímica del dolor, y la forma en que lo percibimos.

LA BIOQUÍMICA DEL DOLOR
Los juegos de BDSM suelen incluir un elemento de (falsa) agresión que obtiene dos resultados físicos que se basan en la bioquímica. Primero, por más que uno sepa intelectualmente que es fantasía, que no va a ser lastimado y que no corre peligro, el cuerpo reacciona igual que ante una amenaza real. Los latidos del corazón se aceleran, la respiración también, y uno siente toda la sensación del peligro. Y esa reacción se produce porque, ante la amenaza percibida, el organismo segrega adrenalina para preparar al cuerpo para luchar o para huir.
Y la sensación de alerta y la euforia provocada por la adrenalina es agradable y está en la base de muchos otros placeres humanos. Es la reacción del cuerpo que el hombre busca en los deportes de riesgo. Y no sólo en los deportes extremos. Se siente al bajar una cuesta en esquíes, o al andar rápido en bicicleta, o en el momento de mayor tensión en un partido de cualquier deporte. También se basa en la adrenalina la atracción por las montañas rusas y las películas de terror.
Pero hay más. Ante el dolor, el organismo segrega otras substancias de efectos agradables que son las endorfinas. La finalidad de las endorfinas es la de aliviar el dolor después de que éste cumplió su función, y además son estimulantes y afrodisíacos. Son analgésicos naturales, y son la causa de que muchas drogas produzcan efecto. La morfina y otros opiáceos funcionan porque son parecidas a las endorfinas y se conectan a las terminales nerviosas de la misma forma y cumpliendo la misma función que éstas. Sólo que las endorfinas, diseñadas específicamente para esto, tienen un efecto mucho más poderoso.
La adrenalina y las endorfinas hacen que cambie la percepción del dolor. Se puede soportar mucho más, y golpes que serían dolorosos en otras condiciones apenas se sienten. (Recuerden los moretones causados por los besos en el cuello, que muchas veces aparecen sin que el sujeto recuerde cómo ocurrió).
Una paliza erótica, que debería comenzar suave y lentamente e ir incrementando de a poco la intensidad para dar tiempo a actuar a la adrenalina y a las endorfinas, produce el mismo efecto que drogarse. Si todo se hace bien, el castigado entrará en un estado que se ha llamado el “sub-space”, el sub-espacio ( o mejor, el espacio del “sub”, del sumiso), que es equivalente a la excitación producida por las drogas, y que ha sido comparado también al éxtasis religioso. Se pierde el contacto con la realidad, se deja de percibir el dolor, y uno se siente flotando, en paz con uno y con el universo.
Pero aún sin llegar a ese estado de éxtasis, que no es fácil de conseguir, el castigado siente la euforia provocada por la adrenalina y las endorfinas.
Así que, si bien la mayoría de la gente que conozco no disfruta del dolor en si mismo, mucha gente disfruta a consecuencia del dolor.

LA PERCEPCIÓN DEL DOLOR
Ahora vamos a referirnos a la percepción psicológica del mismo.
El dolor no es realmente algo físico, es una sensación, y como tal es percibida en forma diferente por diferentes personas, y aún por la misma persona en diferentes circunstancias.
Primero, parece que hubiera un dolor "bueno" y un dolor "malo". Por lo que sé hay gente a la que le gusta recibir nalgadas violentas durante una escena, pero la mayor parte de la gente no disfruta de patear muebles con los pies desnudos (Lo sé. Ambas cosas me ocurrieron).
Cuando Ud. azota con un instrumento flexible, puede pegar "largo", haciendo que la punta del instrumento se enrolle en el cuerpo y pegue en el lugar equivocado. Si está azotando la espalda de su pareja y pega "largo", golpeará el costado del cuerpo, bajo el brazo. Si pega con un cinturón en las nalgas, la punta pegará en el costado de las nalgas, o, si pega en los muslos, en el interior de los mismos. Puede ser lo adecuado para una paliza de castigo, (aunque debe tener cuidado si pega bajo el brazo, y con los genitales si pega en los muslos), pero el dolor "desagradable" distraerá a su sumiso si lo que se pretende es una azotaina sensual o sexual. El dolor "agradable" de las nalgadas no lo molestará.
Mucha gente disfruta con azotes en las plantas de los pies, o en la palma de las manos, pero pegue un golpe seco con una regla en los nudillos (es peligroso, no pruebe) y obtendrá una reacción furiosa de su pareja.
Parece, entonces, que hay diferentes "sabores" de dolor, algunos placenteros y otros no.
Desde luego, no son los mismos para todos. Parece también que la gente tiene diferentes gustos en lo referente al dolor. Asegúrese de saber los gustos de su sumiso.
Segundo, la percepción del dolor cambia con su humor. Cuando Ud. está excitado, sexualmente o de otra forma, (cuando su cuerpo está lleno de adrenalina y/o endorfinas), su umbral de dolor es mucho más alto.
Ejemplos típicos son los besos que dejan moretones, las raspaduras y palmadas causados por el sexo apasionado o rudo, aún por amantes "vainilla", que no están en nuestros juegos. El que los recibió nota las marcas después, pero muchas veces no recuerda cuándo ocurrió. Hubieran sido dolorosos fuera de la escena, y Ud. hubiera sufrido la reacción de la víctima, sin importar si le gusta o no el BDSM, pero le resultaron aceptables (y aún excitantes) durante la misma.
Lo mismo ocurre si se encuentra envuelto en una pelea. Puede aceptar golpes que serían enormemente dolorosos si Ud. no estuviera furioso, aguantarlos, y devolverlos.
Cuando juega deportes de contacto Ud. puede recibir no sólo golpes, sino lastimarse, y levantarse y continuar jugando. Otra vez la adrenalina. Si le patearon la espinilla jugando fútbol, si fue volteado por un enorme (y duro) segunda línea jugando rugby, o se torció el tobillo o la rodilla practicando cualquier deporte, lo sentirá después de "enfriarse" (cuando su cuerpo eliminó la adrenalina y las endorfinas) y estará muy dolorido a la mañana siguiente, tal vez imposibilitado de caminar, pero en el momento fue un incidente del juego, y apenas si lo sintió.
Así que la percepción del dolor es distinta dependiendo del tipo de dolor, y del estado anímico de quien lo recibe.
Finalmente, y aún cuando el dolor es desagradable y no está disimulado, la mañana después, cuando tiene buenos recuerdos de su actividad del día anterior, pero su cuerpo duele, lo acepta como una consecuencia inevitable del haber disfrutado. Y volverá a jugar, o a tener sexo, aún cuando sepa que, casi inevitablemente, estará dolorido después.
La gente está dispuesta a aceptar el dolor aún si lo siente totalmente en el momento de recibirlo. Las mujeres soportan mucho dolor durante el parto. Y sin embargo, aceptan tener otro bebe aún cuando saben de primera mano la ordalía que eso significa.
Y no es sólo a cambio de logros importantes que la gente acepta el dolor. Un corredor o ciclista de larga distancia, o un corredor de triatlón van a sufrir en la prueba dolor fuerte, dolor real y "doloroso", aun cuando enmascarado por la adrenalina. Lo van a sufrir, y lo van a vencer, y continuarán corriendo a pesar de él, aún sabiendo que corren por diversión, sin posibilidades de ganar.
Más aún, la gente está dispuesta a aceptar dolor por razones que podríamos considerar triviales. Se dejará arrancar dolorosamente el vello del cuerpo para lucir mejor. Se torturará en el gimnasio para estar en buen estado, o perder peso. Las mujeres soportarán el dolor en los pies para lucir ese par de zapatos "especiales" en la fiesta (y bailarán toda la noche a pesar de ello).
Parece, entonces, que la gente esta preparada para sufrir dolor, dolor real, dolor que no disfruta, a cambio de obtener algo que desea.
¿Por qué nosotros, en nuestros juegos, no aceptaríamos el dolor a cambio de algo que deseamos? Porque si realmente nos gustara el dolor, lo buscaríamos constantemente, mientras que en nuestra vida corriente, tratamos de evitarlo, como todos los demás. Nuestro placer no deriva directamente del dolor, lo sufrimos en una escena como un medio de obtener lo que queremos.
Las relaciones de BDSM, en mi opinión, están basadas en un intercambio de poder. Uno manda, el otro pierde el control.
Uno nunca se siente más dominado, más indefenso, que cuando le están pegando sin poder evitarlo. Duele y eso es desagradable y es humillante. Ese es el momento en que uno siente realmente que está en las manos del otro. Y eso, no el dolor, es lo excitante.
Así que, antes de hacer análisis complejos de cómo es que la gente puede disfrutar con el dolor, o pensar que son enfermos por ello, las preguntas deberían ser: ¿Realmente están sufriendo tanto, o el dolor está disminuido o disimulado por la química del cuerpo? ¿Es ese dolor tan "doloroso" como para ser desagradable dadas las circunstancias? Y aún si sienten el dolor y es desagradable, ¿esperan alguna recompensa deseable a cambio del dolor?
Porque si cuando trata de entender los juegos "sadomasoquistas" no se hace esas preguntas, se fijará en lo que es realmente una condición necesaria y muy visible de ellos, el dolor, pero probablemente se le escapará la razón real del juego.


Agony & Ecstasy
Publicado el 23/01/04